Massai Apartments

lunes, 7 de julio de 2008

chavela vargas: muertes y reencarnaciones

apartamentos massai se acerca (cautelosamente) a Chavela Vargas, el volcán activo más importante de Costa Rica (además del Arenal), repasando su cronología (si no tuviese vida eterna se podría decir biografía).

Reencarnación número 1

La dificultad en “ser profeta en su tierra” es válida para todo el mundo, pero especialmente evidente en el caso de Chavela Vargas, esa mujer (casi incandescente) que es patrimonio multinacional, a excepción (casi) de su propio país: «nací en Costa Rica pero no tengo nada ahí», declaraba en 1999 en Buenos Aires.

«Soy Isabel Vargas Lizano y vine al mundo el 17 de abril de 1919 en Costa Rica. Y el mundo era un pueblo del cantón de San Joaquín de Flores, en la provincia de Heredia».
Inicio de la autobiografía de Chavela Vargas "Y si quieres saber de mi pasado".

Por cierto, San Joaquín, a 20 kilómetros de San José, cuenta con una iglesia declarada de interés arquitectónico e histórico. Se trata de una elegante construcción neoclásica de 1888.


Iglesia de San Joaquín.

«Mi madre era de una familia muy buena de España, mi padre fue un ranchero que murió joven. Mi infancia era soñar. En ese tiempo había muchos prejuicios, miedo al qué dirán».
Declaraciones a La Nación del 2 de mayo de 1999.

«A mis abuelos no les conocí y a mis padres más de lo que hubiese querido. Tuve cuatro hermanos. Y puesto que he de decirlo casi todo, lo diré: mis padres no me querían … Cuando mis padres se divorciaron me fui con mis tíos, que Dios tenga en el infierno … sufrí lo que los niños de Latinoamérica bien saben».
Fragmento de la autobiografía de Chavela Vargas "Y si quieres saber de mi pasado".

Cuando sobrevino el divorcio, cosa poco frecuente en aquellos años, la familia se disolvió. Los hermanos Álvaro y Rodrigo fueron a trabajar a la bananera; la hermana menor, Ofelia, permaneció con la madre; y a Isabel la enviaron a la casa de unos tíos a Guanacaste.

Muerte número 1

«Sí, tuve una infancia malísima. En un tiempo iba creciendo como una florecita y me dio la polio, que me tuvo sentada en una silla, con unos fierros que me hizo un herrero y que todavía tengo por ahí. Al rato, me quedé ciega por una infección en los ojos, y luego un herpes, una enfermedad espantosa, que es tan raro que tenga un niño que tenían que envolverme en hojas de plátanos verdes, porque es muy fresco y yo tenía el cuerpito pura llaga. Y la hoja de plátano tiene curare, que es un veneno, y la sábila, una planta que da un agua de un azul que quema los ojos. Todo de indios. Me contaron que una vez me dejó mi mamá a los pies de la Virgen y le dijo: toma esta niña, yo no la quiero. No tiene remedio, ahí te la dejo para que muera, porque no puedo sacarla adelante... De todo me curaron los chamanes».

«Se dieron cuenta de que yo era homosexual desde muy niña … para hablar de mi homosexualidad, utilizaban la palabra rareza».



«Desde niño, cuando te crías en la selva, te enseñan a disparar, a defenderte y aprendes a manejar las armas y, además, que el arma es para matar y que hay que saber usarla. Es una disciplina. Con un arma te sientes acompañada».
Entrevista en El País, 1996.

Así se forjó la personalidad de Chavela. Pese a sus problemas de salud, pese a la infelicidad de su infancia, pese a su inadaptación social; o precisamente por todo ello, emergieron dos fuerzas que jamás la abandonarán: libertad y coraje. En uso de ambas hizo, a los 17 años (en 1936), lo más difícil: atreverse a soñar, cantar y emigrar a México.

Reencarnación número 2

«Yo me fui a cantar, pero nadie me hacía caso, así que tuve que hacer de todo, hasta que de repente el tiempo se paró y triunfé. Vivía en la azotea de un edificio, bañándome en el baño de las criadas, vendía cositas y cantaba. Una señora me prestó un coche y pusimos una agencia de criadas, y yo, en el cochecito, llevaba a las muchachas a las casas y ganaba dos pesos por cada una. Por 100 pesos al mes vivía. He hecho de todo, no me avergüenzo de nada. De ahí he llegado a donde estoy ahora».
El País, 14/10/2000.

Ya con 25 años llegó a Veracruz, donde comenzó a cantar en el Hotel Mocambo. Allí conoció a figuras de las letras y la política. Después viajó a La Habana, donde conoció al poeta español radicado en Cuba, Alfonso Camín, de quien arregló uno de sus poemas, luego convertido en el emblema de Chavela Vargas: Macorina, aunque no lo grabó hasta 1961.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí

Tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando el amor de raya
que al ver tu talle tan fina
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí

Tus senos carne de anon
tu boca una bendición
de guanábana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquél danzón

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí

espués el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber que hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llenaste al son
caliente de aquél danzón

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.


La Maciorina cantada en la Navidad de 1968.

Y, definitivamente, Chavela Vargas encontró el éxito en México. Allí ingresó en el entorno cultural de la época, relacionándose con los compositores José Alfredo Jiménez (autor de buena parte de las canciones de Chavela) y de Agustín Lara (del cual tomó prestada “Piensa en mí” para su repertorio), el cantante Pepe Jara, la poetisa Pita Amor, el escritor Juan Rulfo, y los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo. De ésta última declara en sus memorias «mi amiga, mi amada, mi buena Frida … amaba a la mujer, no a la artista». Quizás por eso colaboró en la película Frida (USA, 2002) de Julie Taymor, interpretando "La Llorona" y “Paloma negra”, y haciendo un pequeño papel: «Yo hice el papel de la muerte en la película, me aparezco en una cantina con Frida, ahí la muerte le canta a ella, el papel me pareció fascinante», de clara a el periódico La Nación, Viernes 6 de septiembre de 2002.

Respecto a la época que recrea la película, también declaró: «Yo viví en la casa de Frida y Diego y conocí a Trotski. Diego me dijo que Trotski era comunista y yo se lo pregunté: “Maestro, ¿es usted comunista?”, y me contestó: “Ya no lo sé”».

«Con Diego y Frida aprendí muchas cosas y dejé de ser ignorante, aunque cuando era ignorante fui muy feliz»
La Nación, Domingo 19 de septiembre de 1999

Muerte núemro 2

El éxito de Chavela se prolongó hasta finales de la década de los 70, cuando su adicción al tequila truncó su carrera durante una década y casi su vida.

Entonces Chavela renació, dejó de beber, y resucitó ... en España.

Reencarnación número 3

«Nací para el mundo en México, alimentándome con sus canciones y su música, y los españoles me conocieron. Cuando hube muerto, fui a España a resucitar».

Efectivamente, Pedro Almodóvar recurre a las canciones interpretadas por Chavela Vargas en tres de sus películas. Así, “Luz de Luna” se incluye en “Kika” (1993), “En el último trago” sirve de fondo musical para una memorable escena en un bar (donde Chavela hace un breve cameo –su frase es “Tómate esta botella conmigo, y en el último trago me besas”-) para "La flor de mi secreto" (1995), y "Somos" aparece en “Carne trémula” (1997). Además, se rumorea que Almodóvar colaborará de nuevo con Chavela en su próxima película, “Los abrazos rotos” (en fase de rodaje ahora mismo –verano de 2008–); interpretando el tango mexicano titulado “El clavel en el aire” con mariachi y acompañamiento prehispánico.


Pedro Almodóvar y Chavela Vargas, en el refugio de la Vargas en Tepoztlan (© Pedro Almodóvar, 9/1/2008).

Aquí habría que añadir la participación de Chavela Vargas en la película “Babel” (México y EEUUA, 2006), de Alejandro González Iñárritu, cantando el bolero (de Frank Domínguez) "Tú Me Acostumbraste”.

También habría que añadir que Chavela Vargas es musa musical reconocida de Ana Belén, Miguel Bosé, Bumbury, Luz Casal (que cantó su versión de “Piensa en mí” en “Tacones lejanos” de Almodóvar) y Joaquín Sabina (que en 1994 cantó aquello de “… se escapó de una cárcel de amor / de un delirio de alcohol / de mil noches en vela /...¡quien supiera reír/ como llora Chavela! ... Las amarguras no son amargas / cuando las canta Chavela Vargas" en su canción “Por el bulevar de los sueños rotos”, incluida en su álbum “Esta boca es mía”). Y también hay que recordar que ha nombrado “heredera universal” de su legado a la gran Lila Downs.

Reencarnación número 4

Y ahora la reencarnación más hiperbólica (de momento): la reencarnación de Chavela Vargas en mito nacional de Costa Rica.

Aunque en 1994, Chavela Vargas dio por primera vez, en sus cincuenta años de carrera musical, dos recitales en el Teatro Nacional de San José, todavía quedaban reproches:
«Yo recordaba mi Patria; eran ustedes los que no me reconocían» declaraba a La Nación (Domingo 14 de enero de 2001) respecto a aquellos recitales de 1994.

Pero, poco a poco, las fricciones han ido disminuyendo, hasta desaparecer en 2002, con el homenaje rendido por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (MCJD) el 10 de septiembre, en el Palacio de Bellas Artes.

«Este homenaje es la cosa más hermosa que me ha pasado en mi vida, porque estoy viva, y a uno lo llevan ahí -a Bellas Artes- después de muerto, y ya para qué; para mí es una cosa muy hermosa llegar hasta ese lugar, saber que estoy allá, eso se me hace de lo más lindo que me sucederá en la vida»
La Nación, 6 de septiembre de 2002.


Chavela vistiendo el "jorongo" mexicano es su despedida oficial de los escenarios, oficiada el sábad 30 de Septiembre de 2006 en México DF.

Cualquier día los noticiarios de todo el mundo informarán de la muerte de Chavela Vargas. Les recomendamos que no los crean y que estén atentos a su próxima reencarnación.

«A mí me han preparado los chamanes para que el momento sea de una gran libertad. Yo no voy a morir, sólo voy a dar un paso, ustedes no me van a ver, pero me van a sentir como yo siento a Don Juan»
La Nación, Domingo 14 de enero de 2001.

De momento, sepan ustedes que Chavela Vargas intercala sus estancias entre México y sus dos casas ticas (en una playa de Guanacaste –que posiblemente esté en Tamarindo, a 18 kilómetros de los apartamentos massai– y en San Joaquín de Flores).

3 comentarios / comenta tu:

Memo64 dijo...

excelente articulo... muchas felicidadessssss al autor

saludos desde tijuana, mexico

Memo Sanchez G.

RAÚL dijo...

Wow... qué belleza!!!

Y así es, Chavela renacerá una y mil veces y cada vez que ella pise un escenario, éste le teñirá las canas y la hará rejuvenecer.
Y el día que se anuncie la muerte de Chavela Vargas, todos sabremos que no es cierto, que eso no puede ser, que sólo dará un paso como ella dice, el paso definitivo para la inmortalidad.

El pasado lunes tuve la oportunidad de estar con ella en Tepoztlán, México, y verla tan fuerte, tan feliz, tan contenta, tan entera, tan ella, me dejó feliz y satisfecho. Amo a Chavela, el legado que nos regala es incalculable, es única e incomparable.
Y hay Chavela Vargas para mucho tiempo más.
Salud por ella!!!

Anónimo dijo...

es un exelente articulo amigo una mujer que entrego su vida al canto, y que jamas ha dejado de luchar, una costarricence muy mexicana.
por cierto sabes donde reside actualmente en Mêxico ? estoy en deco_alf@hot.....